Sobre el erotismo y las problemáticas en el vínculo amoroso * |
Desde hace ya algún tiempo han aumentado los espacios que los temas relacionados a la sexualidad ocupan en la esfera del discurso cotidiano y de la salud pública, incrementándose las preocupaciones por el desempeño sexual tanto en hombres como en mujeres, el cuestionamiento del rol y de lo que significa para los hombres el “ser hombre” y para las mujeres el “ser mujeres”, hecho que ha llevado a las parejas a situaciones en las que las formas de vincularse se vean problematizadas. Dificultades que no solamente se expresan en el terreno de lo erótico, sino en la relación que el individuo establece consigo mismo y con el otro. En ese sentido, muchos de los problemas relacionados a la vivencia de la sexualidad tienen que ver con la relación que la persona establece con la experiencia del “placer”, de ahí que al respecto de éste tema ofrezcamos las siguientes reflexiones.El erotismo es un fenómeno eminentemente humano. En años recientes se realizó un consenso internacional sobre la definición del erotismo: “Erotismo es la capacidad humana de experimentar las respuestas subjetivas que evocan los fenómenos físicos percibidos como deseo sexual, excitación sexual y orgasmo y que por lo general se identifican con placer sexual.” (OPS, WAS 2000). Esta potencialidad erótica puede o no incluir la reproducción y a partir del advenimiento de los anticonceptivos es posible privilegiar al placer sobre la facultad reproductiva. En ese sentido, el placer es fuente de salud física y emocional; se vive como fuente personal de energía y motivación, expresándose de múltiples maneras. El placer representa gratificación, delicia, bienestar. Este puede ser producto de un logro profesional, de un alimento, de un clima agradable, de un recuerdo o cualquier otro estímulo, Cuando las experiencias placenteras adquieren una tonalidad especial de disfrute, pueden convertirse en fuentes de placer erótico que activan la respuesta sexual humana (RSH). Ahora bien, este escrito sobre el erotismo, lo relacionado a los problemas entre los géneros y el vínculo amoroso en la pareja se propone abordar algunos errores de información relacionados al placer erótico y sobre la respuesta sexual humana que perjudican emocional y vincularmente a los miembros de la pareja. Aún en la actualidad algunos hombres confunden, por ejemplo, la falta de deseo sexual (por múltiples razones), con un miedo a que su erección no sea completa durante las relaciones sexuales, de modo que aunque cuenten con un alto deseo sexual, piensan que lo han perdido. Otro ejemplo; es el que un alto número de mujeres ignoran si han tenido alguna vez un orgasmo o no, pues conocen escasamente su cuerpo e ignoran las manifestaciones corporales del orgasmo. Otro error de información constante es el pensar que el hombre debe satisfacer completamente a su mujer, que el orgasmo de la misma es su responsabilidad y que ella no tiene nada que hacer al respecto. Como asunto complementario a esta carencia educativa, se piensa además que la mujer que toca su cuerpo durante las relaciones sexuales para buscar su orgasmo “es una mala mujer”. Estas y otras ideas altamente difundidas no hacen sino empobrecer la vida erótica de las parejas, afectando su calidad de vida. Una de las direcciones del trabajo de la Sexología Clínica y de los Grupos de Reflexión con hombres y con mujeres sobre estos temas apunta hacia la posibilidad de construir una experiencia amorosa saludable, para poder por lo menos, plantearse un vínculo erótico distinto con su pareja. Sin embargo éste proceso invariablemente requiere de la reflexión no solamente de las formas en las que se permite el placer o la ternura, la excitación y el orgasmo, sino también de la reflexión de cómo su identidad como mujer o como hombre favorecen o interfieren con éste proceso. Habría que agregar también que, la cultura y la forma en la que ésta incide en la formación de la personalidad ha consolidado que hombres y las mujeres se identifiquen con ciertos roles que pueden expresarse como roles eróticos, vinculares y de género; por lo que actualmente hombres y mujeres se encuentran con el dilema de la redefinición de lo que implica “la masculinidad” y la “feminidad”. El erotismo no incluye únicamente a las relaciones coitales (introducción del pene en la vagina), pues su práctica puede implicar sólo caricias, palabras, fantasías compartidas o no y se expresa en el ámbito de lo cotidiano. La forma en la que hombres y mujeres se relacionan entre sí está dada también por las formas o “mandatos” socioculturales y por la manera en la que cada individuo estructura su personalidad. En el espacio erótico generalmente los hombres concentran su atención en los genitales y en el control o dominio de la erección, de la eyaculación, del orgasmo de su pareja. Las mujeres por su parte, generalmente encuentran dificultades para la inclusión del placer genital y en éstos tiempos no es infrecuente la identificación de las mujeres con roles que tradicionalmente ha sido asignados a “lo masculino”, hecho que asusta a los hombre y los pone a la defensiva a través de posturas de reafirmación narcisista y de aislamiento emocional. En el escenario amoroso hombres y mujeres atraviesan por dificultades para poder tener experiencias placenteras; en términos generales los hombres se encuentran preocupados por poder tener un desempeño “adecuado”, (actualmente, algunas de las definiciones de lo que son algunas disfunciones sexuales, como es el caso de la disfunción eréctil o de la eyaculación precoz incluyen en sus criterios de definición, el alcance de una erección para el desempeño sexual “adecuado”). La palabra “adecuado” generalmente implica, desde la perspectiva de la construcción de la subjetividad masculina, que el hombre y su erección le van a proveer de placer a la mujer, colocándose en el lugar del poseedor del placer de ella y en el lugar de la victoria frente a los otros hombres con los que compite en su imaginario. De su erección depende que tan “hombre” se reconoce a sí mismo, generándose frecuentemente altos montantes de ansiedad ante el encuentro con una mujer (activa, muchas veces, para mayor desgracia para ellos). El encuentro sexual se traduce en una contienda en la que el hombre se juega entonces su masculinidad. Frente a menuda responsabilidad, resulta que la fisiología del pene no se lleva con la ansiedad y paradójicamente, en un número menor de casos y llegando a cierta edad, frente a la demanda del desempeño “adecuado”, el pene “adecuadamente” se conserva en plácida flacidez y el hombre y su pensamiento, en el purgatorio con muchas culpas. En el caso de la eyaculación prematura, no solamente se trata de una cuestión de tiempo, sino de la percepción de “control”, y de la idea de controlar se pasa a la idea de posponer la eyaculación de manera indefinida, imponiéndole al cuerpo un imposible fisiológico, o recurriendo ya de plano, a la evitación de la sexualidad. Por su parte, en el caso femenino, el orgasmo se vuelve un imperativo escurridizo, que depende también de la medida en la que la mujer valida y se apropia de la experiencia orgásmica, en la medida en la que se conoce a sí misma y puede estimularse o pedirle a su pareja que le estimule mientras es penetrada. Desde el silencio, común al momento de la relación amorosa, se empalman las necesidades y mandatos para el hombre y para la mujer y se instalan ambos en el juego de las adivinanzas y del desencuentro. En la cama se tienen muchos pendientes, se pasan cuentas y se cobran rencores, se fantasea con terceros, se juegan las identidades, hecho que hace que la pareja en muchas ocasiones entre en situaciones de distanciamiento vincular, frustración sexual y se vea en la necesidad de incluir al tercero (el trabajo, los amantes, la depresión, etc...,) El impacto que éstos procesos tienen en las relaciones humanas y alrededor de la sexualidad y el vínculo amoroso requiere de una reflexión intensa, propósitos que a través de los Grupos de Reflexión y la Consulta en Sexología Clínica hombres y mujeres se pueden permitir con el riesgo de poder construir el espacio del “encuentro”. Dr. Iván Arango Médico Psiquiatra y Terapeuta Sexual, AMSSAC. Tel.: 5666 8182 CALENDARIO DEL GRUPO DE REFLEXION: Sexualidad y Problemáticas del vínculo amoroso. Sábados: Marzo 8, 15, 22 y 29 de 5:30 a 7:00 pm. |
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Desde hace ya algún tiempo han aumentado los espacios que los temas relacionados a la sexualidad ocupan en la esfera del discurso cotidiano y de la salud pública, incrementándose las preocupaciones por el desempeño sexual tanto en hombres como en mujeres, el cuestionamiento del rol y de lo que significa para los hombres el “ser hombre” y para las mujeres el “ser mujeres”, hecho que ha llevado a las parejas a situaciones en las que las formas de vincularse se vean problematizadas. Dificultades que no solamente se expresan en el terreno de lo erótico, sino en la relación que el individuo establece consigo mismo y con el otro. En ese sentido, muchos de los problemas relacionados a la vivencia de la sexualidad tienen que ver con la relación que la persona establece con la experiencia del “placer”, de ahí que al respecto de éste tema ofrezcamos las siguientes reflexiones.